11 de enero de 2011

LA ORACION

LA ORACIÓN



COMO HACER UNA ORACION
La oración es una conversación directa con nuestro gran Creador, y para hablar con ese ser tan grande, tan poderoso pero también tan bueno y bondadoso lo ideal es dirigirse con palabras llenas de sentimiento, de humildad, que salgan del corazón. Por medio de nuestra oración Dios nos provee de lo que necesitamos.

COMO PRIMER PASO
Cuando oremos debemos disponer del tiempo necesario, dispongamos de nuestra mente y nuestro corazón, con los ojos cerrados e inclinada la cabeza en señal de sumisión a Dios, en un sitio solitario, silencioso sin que nadie ni nada nos distraía, o en nuestra Iglesia.

ALABANZAS Y GLORIFICACIÓN
En segundo lugar, al comenzar la oración a Dios empezaremos con palabras de alabanzas y glorificación a nuestro creador, bendigamos su nombre, sus obras; digámosle cuan poderoso es, que todos los seres de la naturaleza levanten voces para alabarle por siempre.

AGRADECIMIENTOS
En tercer lugar démosle gracias por todos los favores recibidos, por la vida que nos ha dado hasta el día de hoy, por las cosas que nos ha regalado como el agua, la luz del sol, la brisa, nuestros amigos, nuestros hijos, nuestra esposa o esposo, nuestros padres si aun los tenemos, toda nuestra familia, el alimento y el vestido, el techo y el trabajo y todo lo que sintamos en nuestro ser que merece el agradecimiento a nuestro creador.

POR LOS DEMÁS
Luego pidamos a Dios protección, favores, bendiciones y mucha ayuda para todos nuestros amigos, vecinos, por los enfermos, por los que están en la cárcel, por los secuestrados, por los que viven y duermen en la calle, por los que no tienen trabajo; y cuando hayamos pedido por todas las personas ajenas a los nuestros entonces pidamos por los que amamos: nuestros hijos y nuestra esposa o esposo, nuestros padres, nuestros hermanos y por último pidamos por nosotros.

LA NECESIDAD
Finalmente cuando hayamos alabado, agradecido y pedido por los demás entonces sí pidamos ahora por nuestra necesidad con todo el corazón, con toda sinceridad, con toda el alma y convencidos de que el Señor Nuestros Dios nos lo concederá, pongámosle fe a nuestra oración. Expliquemos bien nuestro deseo y que ese deseo sea para el bienestar de alguien en especial o para nosotros.
Y cuando terminemos sentiremos una sensación agradable, sentiremos la sensación de que nuestro deseo llevado a las manos de Dios se cumplirá muy pronto.

FÉ  PORQUE SE CUMPLIRÁ EL DESO
Y como último paso démosle gracias al señor porque estamos seguro de que nos va a dar lo que le hemos pedido, expresémoslo con nuestras palabras para que el gran creador sepa que tenemos fe en lo que le acabamos de pedir. “GRACIAS SEÑOR POR QUE SE QUE ME CONCEDERÁS MI DESEO

Pero todos estos pasos no quieren decir que tenemos que llevarlos a cabo en todo momento que vayamos a orar, porque estaremos en momentos de emergencia y no podremos elevar una oración al Protector de esta manera; en esos casos dirijámonos a Dios con humildad, con sinceridad y con firmeza pidámosle al Señor lo que necesitamos.
Les pongo un ejemplo: en una emergencia como un accidente, le pediremos a alguien que nos de algo para ayudar a un necesitado. Lo haremos sin siquiera decir “POR FAVOR”  lo pediremos a secas “DAME ESTO, PASAME ESO” no nos detendremos a pedir un elemento con toda la delicadeza del mundo “amigo, por favor me puede pasar este elemento que está en cierta parte” NO, pediremos sin demora porque es una emergencia…

Lo mismo pasa con nuestras oraciones cortas, si estas en apuros solo le diremos al Señor con sinceridad, humildad y firmeza “Señor ayúdame en este trance”, “ayúdame Dios mío” repitiéndolo cuantas veces sea necesario mientras estemos en ese apuro. El Gran Señor sabrá entender nuestra situación...




En conclusión, habla con Dios a cada instante, no solo cuando tengas necesidades, cuando estés en problemas; órale a Dios cuando te encuentres bien en tu casa con tu familia, en tu trabajo, cuando estés feliz, cuando te haya ido bien en cualquier cosa que hayas realizado. Dile a Dios que lo tienes en todo momento, en las buenas y en las malas. Esta actitud que acercará más a Dios y te hará un hijo más agradable frente a sus ojos.


ALBERTO LÓPEZ ZAMBRANO


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1 comentario:

  1. Es una forma muy especial para dirigirse al senor. Gracias por la ensenanza!!!

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